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Libro: Mas Flores para Las Abejas -Patricio Crespo

1 de julio de 2009

Invierno Apicola 2009
Patricio Crespo Med. Vet.

A los apicultores en general se los define como personas optimistas “…cuando aún no terminaron de reponerse del fracaso de la última cosecha, están ya programando la próxima…”
Esto al menos aparece en un párrafo de un texto de Dorothy Brister y aparece además en toda conversación de apicultores.
Por estos días los apicultores de Argentina están agotando su optimismo, paciencia y reservas financieras intentando llegar vivos a la próxima campaña.
En 2003 padecieron la Crisis de los Nitrofuranos, en principio se los acusó como a los autores de la misma y al final de todo se supo que era solo una maniobra mafiosa para quitarlos del mercado.
La agricultura y el Glifosato parecieron ser los verdugos de la apicultura, pero una vez más siguieron los apicultores en pié.
La sequía que no hace distingos entre productores quiso asestar el golpe de gracia y lo logró con varios centenares de miles de colmenas.
Pero los que están vivos quisieron seguir produciendo y solicitaron ayuda. Allí fueron, a reuniones y asambleas. Reuniones con intendentes y gobernadores, incluso la Presidente Cristina Fernández y el secretario de agricultura aseguraron ayudas para que las colmenas no mueran de hambre durante el invierno de 2009.
A poco de iniciado el invierno no existe ni la menor certeza de que los productores vayan a recibir ayuda alguna, y ahora más que antes muchos creen que solon fueron, esos anuncios, espejitos de colores electoralistas. Mientras tanto se mueren más colmenas y funcionarios de salón siguen acusando a los productores por “ hacer todo mal ”; paradójicamente cuando se debe explicar el perfil apícola de Argentina en foros internacionales se dice que: “el apicultor Argentino es uno de los más capacitados del mundo”( cosa que sí es verdad ).
Existen en Argentina eternos funcionarios del area apicola que deberían ser señalados como máximos responsables de tantas acusaciones y falsedades, planes apícolas ridículos que jamás aportaron nada y costaron fortunas.

Sobre que éramos pocos…
Recientemente el INTI emitió un informe en donde se explicaba que el 75 % de las mieles fraccionadas estaban contaminadas con “tóxicos”.
El escándalo obligó a los directivos del INTI a aclarar la situación. Menudo revuelo se armó con esto y claro se desmintió y…se arregló el asunto ( se arregló ?).
Pasó algo de tiempo, solo como para recobrar el aliento y la UE, anunció que mieles Argentinas (entre otras) contenían alcaloides pirrolizidínicos, tóxicos para la salud humana ¡
Otro invento sin asidero y una vez más pasó la cosa, pero el alerta sanitario lo emitieron ( miente, miente, que algo queda..).No obstante técnicos oficiales salieron a investigar que nuevas “cosas” estaría el apicultor metiendo en sus colmenas. El estado enemigo encarnado e funcionarios apícolas.
La última noticia no oficial aún, dice que la UE apunta investigar a las mieles provenientes de colmenas alimentadas con jarabe, es decir …TODAS ¡.
Y la última ( …mi alma ya no da más ¡) es la resistencia al Coumaphos.
Y ahora sí, el productor debe hacer su mea culpa. Años de inventos caseros y años de no escuchar algunas advertencias.
Lo que sigue es lo mismo….en unos años resistencia a la droga que se ponga de moda ( amitraz tal vez..?).

De toda esta hecatombe se me ocurre pensar que la apicultura NO vá a desaparecer, pero solo quedaran en pie grupos de apicultores (empresarios apícolas), ubicados en zonas de flora natural abundante y que manejen sus colmenas con un método conservacionista, natural y protegiendo al medio ambiente.

Los mismos piratas de la época de la colonia y sus socios locales

A todo lo mencionado anteriormente, los que dicen que saben lo explican como medidas paraarancelarias. Impuestos, gravámenes etc. encubiertos, con el solo fin de deprimir ( aún más ) los precios de la miel y destronar a la Argentina en el mercado internacional. Frente a estas medidas desleales, como fueron las acusaciones de dumping, hace años, el estado apìcola poco hace en favor de los apicultores.
Curiosa situación porque si desaparece la apicultura con ella mueren los parásitos acostumbrados a chuparle la sangre desde hace años.
Entre estos parásitos existen personajes vinculados al sector que no dudan en destruir una producción líder en el mundo.
Además de todo este concierto descarnado de lamentos, habría que mencionar los “Planes, estrategias etc” para SALVAR al sector.
En el interior la mayoría de los apicultores no tienen idea de lo que es un plan estratégico, sí saben que en 2017, de seguir así la situación, las colmenas de Argentina van a entrar todas juntas en un solo corral.


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